Bueno, a decir de muchos; el temor nos convierte en seres
humanos. Es un instinto básico y necesario. El temor hizo que nuestros
antepasados sobrevivieran. El temor a la naturaleza (lo desconocido) creó la
teología, el temor al universo (lo maravilloso) engendró a la
física y la filosofía, el temor a los otros (el más injustificado)
dio paso al autoconocimiento y, por supuesto (y mucho antes que a todos los anteriores)
al arte.
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| Carrole King, Tapestry. |
He experimentado muchas veces ese curioso temblor en las
piernas cuando me encuentro con una persona real. No puedo tocarla, su olor me
trastorna, y me siento tan impotente que los dedos no me obedecen. La
mayoría de las veces termino actuando como un idiota. Ahora, si declarara esto
a un psicólogo seguramente encontraría una bonita explicación a esta mierda;
una explicación que echaría por tierra el romanticismo con el que yo quisiera
justificar mi falta de “arrestos”.
La verdad es que me desespera y me gustaría evitar que
sucediera. Por otra parte, sería injusto decir que esto no me hace sentir vivo
pero muchas veces, la muerte no es la falta de vida sino la sobreabundancia de
sensaciones.
El otro día, por intermedio de I…, conocí a una chica
austriaca en una fiesta callejera, una fiesta de pueblo para ser más precisos.
Fui con una amiga norteamericana, quien había decidido acompañarme unas horas
antes. La austriaca se llamaba M… y tocaba el violín, la viola, pintaba y
apreciaba el arte (sin olvidar su fantástico cuerpo). En definitiva, pertenecía
a uno de los rincones más antiguos, olvidados y subyacentes sobre mi ideal de
pareja. No sé qué imagen podrían tener muchos de ustedes sobre tal imagen.
Existen la Venus de Milo o la de Boticelli. Esas descripciones se ajustan a
ensoñaciones muy primitivas en los hombres; un ser humano entronizado en una
especie de sopor cósmico. Un slow motion ralentizado infinitas veces
y que parte de nuestra cabeza y por supuesto, de nuestro temor. Lo
peculiar, de esta sensación, es que tiene la engañosa ilusión de
hacernos pensar que podemos conocer todo acerca de alguien. En mi caso,
la primera imagen que se me vino a la cabeza con M...fue Carole King;
en la portada de su disco Tapestry.
Solo le faltaba un gato.-pensé. No deseo hacer un
retrato preciso de M... porque, la verdad, si bien los detalles físicos
no dejan de ser importantes se tornan un tanto dolorosos.
Yo había dejado de beber casi por cuatro meses, a raíz de la
muerte de mi madre. El alcohol me transforma, hasta cierto punto, y
existen dos posibles bifurcaciones o resultados. Si tomo la dosis correcta
me vuelvo encantador y es como si a ratos fuera realmente yo; un pequeño
monstruo fino y seductor que podría tomarse el mundo. En cambio si exagero
sería capaz de cualquier vileza o humillación. Ella me coqueteó y casi ni
me inmuté. Hace tiempo no estaba en el ejercicio de cortejar a una verdadera
mujer. Todo esto se debe a que últimamente he salido con estropajos
inútiles.
Descubrí entonces, que la mejor receta para no ser común es
castrar lo que sientes justo en el momento oportuno. Ella parecía acercarse más
a mí mientras debido a mi comportamiento melancólico y mi humor negro; dos
características letales a la hora de conquistar una persona interesante (según
mi experiencia). En cambio, yo la repelía y procuraba pretender ser más
interesante. Un juego estúpido que siempre tarda en surtir efecto. Si
pudiera resolver las cosas pasadas, sin atormentarme en el futuro, supongo que
sería un tanto más feliz, quizás no mucho más que ahora, pero bastaría.
Bebí demasiado, bebí demasiado. No sé como regresamos a la
ciudad. No sé cómo sobreviví. Bebí demasiado, bebí tanto que me adormecí
pesadamente y tuvieron que llevarme a rastras. Mi inconsciencia junto con
el nivel alcohólico de la persona que me cargaba -supongo que
I..-, hicieron que sufriera un esguince en el tobillo y despertara en la
casa del mismo I…casi sin poder caminar. M… estaba dormida, mi amiga
deseaba irse. La muy imbécil, podía irse sola. Puse cualquier
pretexto (como si mi tobillo lastimado no bastara) para continuar allí.
M…despertó, hablamos un poco. I…debía hacer una diligencia y decidió
llevársela. Debo aclarar que días antes I…, me había dicho que estaba saliendo
con dos mujeres al mismo tiempo; una muchacha de Suiza, que estaba en la fiesta,
llamada V… y por supuesto M…. Así que a regañadientes M…lo acompañó. A
regañadientes (debido a mi dolor de tobillo, claro) yo también me fui.

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