sábado, 28 de diciembre de 2013

3 tentativas erradas para iniciar este blog, número 3: Paréntesis para pensar en cualquier otra cosa








"Atravesé mudo ese estadio del sufrimiento en el que el poeta, que siente los deliciosos dolores de la creación, produce una imagen de sus sufrimientos." (George Elliot, El Velo Alzado)


George Elliot 
Todos embotados, todos perdidos, todos santos, todos pequeños, todos frágiles y vagabundos. ¿En qué momento la poesía se convirtió en esta carnicería? ¿En qué momento la canción dio paso a un ruido lastimero; a una jauría de perros hambrientos, a un desfile de máscaras de piel y enfermedad? ¿Cuándo la locura precedió a la más pueril admiración por los otros?


Los recitales, en ciudad K, se han convertido en la oportunidad para admirar la nueva poesía joven y en otras ocasiones para ver de cerca cuán extraño y lejano se ha vuelto el mundo de la literatura como oficio. Debo sostener que nuestros recitales más bellos, son los que menos emplean figuras de renombre en la poesía nacional. No me refiero a la calidad de la poesía sino a las intenciones que persiguen los recitales primitivos; los incipientes. A veces, y mirando de cerca uno puede descubrir poetas que juegan a no serlo es decir, niños que comienzan a descubrir la magia de las palabras, esa magia de la que hablaba V. Huidrovo. Me siento algo frustrado (de manera contradictoria) cuando aún puedo ver esas cosas y es como si yo mismo me arriesgara a mostrar lo que escribo, pero éste mundo, el "de la cultura" ha sido contaminado por mi propia visión y eso también me asusta. No alcanzo a divisar lo que es bueno, aceptable o estético de lo sincero, ni lo curioso o lo bello de sentirse completamente perdido. Ante una nueva lectura temo, en el fondo, no ser sorprendido jamás. Es por ello que a partir de este punto introduciré una nueva mirada en lo que escribo. A partir de Cuadrofobia seré lo más infiel (que me sea posible) a lo que veo y lo rellenaré con el total de mis impresiones. Procuraré relatarlo todo de una manera objetiva y escasa en descripciones melifluas. Por lo pronto eso es todo.



«(...) Y  aprovechando este reposo bien ganado, comencé a llenar con profundos pensamientos las casillas de mi tablero:
«Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía.
»Se debe escribir en una lengua que no sea materna.
»Los cuatro puntos cardinales son tres: el Sur y el Norte.
»Un poema es una cosa que será.
»Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
»Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
»Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco.

Vicente Huidrovo, Altazor; Prefacio.
Vicente Huidrovo

Conclusión: Esto no va hacia ningún lado.

                                           

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