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| En cada pesadilla, entrecierro mis ojos. gorilasilente© |
SECRETOS A VOCES
El niño, al abandonar las puertas del jardín, ignora que los árboles no son
eternos. Mientras camina a la sombra del bosque, extendido ahora como único
horizonte, el mismo hombre comprende que esos árboles eran inmortales. De
repente, encuentra a esa niña que también camina sin rumbo. Ella ignora que
sembrar es parte de envejecer y sin embargo no puede evitar presentarle a la
mujer que entierra como parte de su propio rencor. Desde aquel momento, juntos
olvidan –y casi sin pensarlo- que cuidar un jardín, consiste en mutilar.
Los que los precedieron desconocíamos que para quedarnos en nuestro jardín,
debimos sembrar espejismos.

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